Reseña de López Caballero, Paula y Ariadna Acevedo-Rodrigo, eds. Beyond Alterity: Destabilizing the Indigenous Other in Mexico. Tucson: The University of Arizona Press, 2018, 312pgs.

Download PDF

Estelí Puente Beccar
The Ohio State University

 

Desde el inicio del proceso colonial en las Américas, el colonizador ha tenido la necesidad de diferenciarse del colonizado. Solamente así las relaciones de poder podían prolongarse intactas en su estructura, manteniéndose los privilegios de los que goza quien domina. En el contexto mexicano, la identificación de ese otro implicó la construcción del indígena como categoría política. En ese mismo contexto, el mestizaje ha sido un proceso sin pausa. Las líneas que separaban a un grupo de otro comenzaron a hacerse borrosas en el mismo momento en el que se hacían evidentes las diferencias. Desde entonces, la identificación del otro-indígena fue, y continúa siendo, una tarea compleja.

¿Cuáles son las condiciones que un sujeto o un colectivo debe cumplir para ser considerado indígena? El discurso y las prácticas de identificación del “otro” se han servido de caracterizaciones biológicas, culturales y lingüísticas, entre otras. Todas resultan relativas. Paula López Caballero, doctora en antropología social y etnografía, y Ariadna Acevedo-Rodrigo, doctora en historia, editaron este conjunto de ensayos que reconstruye, analiza y cuestiona las construcciones históricas del otro-indígena. La alteridad es el eje conceptual de este libro. El “otro” es un sujeto político construido desde un “yo” que se traduce en un sujeto colectivo dominante, la cabeza del sistema burocrático. En Beyond Alterity: Destabilizing the Indigenous Other in Mexico, las editoras buscan que la alteridad no sea la explicación, sino aquello que debe ser explicado (López Caballero y Acevedo-Rodrigo 3).

El libro está organizado en dos partes. La primera, “Land and Government”, con seis capítulos, aborda las experiencias que surgen de las dificultades para definir un sujeto indígena que le permita al aparato burocrático gestionar el territorio y a quienes lo habitan. La segunda parte, “Science”, compuesta por cinco capítulos, se concentra en la revisión histórica de la construcción de la otredad desde el discurso científico. Los capítulos de esta segunda parte abordan la reconstrucción científica del otro-indígena desde la medicina, la arqueología y la antropología, en un periodo que va desde fines del siglo XIX, con la abolición del término legal de “indio” como hito histórico, hasta la actualidad (López Caballero y Acevedo-Rodrigo 16).

El objetivo del libro es cuestionar la relación tácita y casi automática entre lo indígena y la alteridad (López Caballero y Acevedo-Rodrigo 3), manteniendo como problemática central la creación y conservación del otro-indígena como una categoría política. Su planteamiento parte de que ese mundo indígena, construido como ajeno y distante, no ha sido nunca ni lo uno ni lo otro. Las relaciones económicas, políticas y socioculturales entre el mundo indígena y el no-indígena se han dado desde el surgimiento de su diferencia, desde su propia aparición como tales. El indígena se ha encontrado forzado a participar de las lógicas y las prácticas económicas impuestas. Es parte de los movimientos sociales con influencia en la vida política del país a lo largo de toda su historia. Al mismo tiempo fue incorporado, voluntaria e involuntariamente, en los imaginarios culturales que conforman la identidad nacional mexicana. Es decir, el otro-indígena no ha sido creado solamente desde lo occidental. Es una construcción conjunta, definida por la desigualdad en las relaciones de poder y producto del conflicto en torno al control sobre el territorio y la vida misma. Si el indígena no se incorporaba al proceso de construcción de su alteridad, se veía, como sujeto dominado, empujado hacia su desaparición, tanto durante el periodo colonial como durante la configuración y consolidación de la nación mexicana.

¿Quién y qué es el indígena? ¿Cuál es y qué implica la identidad política del otro-indígena? Ambas preguntas acompañan el desarrollo de cada uno de los capítulos y de los casos que los autores analizan. Históricamente, estas preguntas y sus respuestas han cobrado importancia al tiempo que la otredad del indígena se diluía, no solo con el mestizaje, sino también con el carácter volátil de la objetividad de las características que definían esa otredad. Los límites entre el otro-indígena y el mestizo han sido y son inasibles, al igual que los límites entre el no-indígena y el otro-mestizo. Las categorías resultan inútiles para definir políticas socioeconómicas que resuelvan los problemas causados por las relaciones de poder de carácter colonial, y aún así se mantienen necesarias, puesto que no se ha encontrado una alternativa para abordar dichas relaciones, en cuanto herramienta para reconocer al “otro” víctima de la desigualdad. Las desigualdades sociales y económicas están aún hoy vinculadas a dichas categorías. El estado y la nación mexicana han caído en su propia trampa, “biologizando” la cultura y culturizando la pobreza (López Caballero en López Caballero y Acevedo-Rodrigo 202). Los ensayos en Beyond Alterity aportan a los estudios sobre la concepción y percepción de la raza como categoría política en México y América Latina. A la vez, construyen una red de argumentos que desestabilizan las nociones de lo indígena como el “otro” y plantean la necesidad de cuestionar quién y qué es entonces el no-indígena. El recorrido histórico que hace el libro obliga a reconsiderar los procesos de transformación de las estructuras sociales desde la instauración del sistema colonial, las rupturas, desapariciones y reconfiguraciones de los pueblos originarios que, durante siglos, han sido causadas por la administración colonial del territorio y la movilización, traslado y desterritorialización de pueblos, comunidades e individuos.

El enfoque y el análisis de cada ensayo relevan los cambios sufridos por quienes, como sujetos otros, han sido sometidos a políticas burocráticas de construcción de identidad. Muchos de los resultados de dichas políticas fueron y son determinantes en la definición de marcadores de otredad en el México contemporáneo. Desde las prácticas de tenencia de tierras y administración del territorio hasta las lógicas comunales relacionadas a la interacción de los colectivos indígenas con las instituciones externas —primordialmente estatales—, pasando por las implicaciones políticas del acceso (o no) a la alfabetización y las lógicas médicas y etnográficas de clasificación científica de sus cuerpos.

Las preguntas y los problemas planteados por este conjunto de ensayos pueden ser aplicables a muchos otros contextos coloniales, especialmente latinoamericanos. Las características del proceso de colonización de las poblaciones prehispánicas en México se asemejan a las del proceso en la zona andina, donde los problemas relacionados con el otro-indígena y su constitución como sujeto político son bastante similares. En ambos contextos geoculturales, el otro-indígena ha asumido su otredad y se ha apropiado de ella como un instrumento de resistencia, resignificando el peso simbólico de esta categoría identitaria. Este conjunto de ensayos no se acerca al fenómeno de la auto-identificación, pero tampoco lo ignora. Sí propone un punto de partida alternativo, una visión crítica sobre el papel del académico, científico o burócrata en la construcción de esa otredad, permitiendo un análisis más completo y más complejo de la realidad contemporánea mexicana y latinoamericana.