Reseña de Ana Wortman, ed. Un mundo de sensaciones. Sensibilidades e imaginarios en producciones y consumos culturales argentinos del siglo XXI. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, Instituto de Investigaciones Gino Germani y Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2018. E-Libro, 240 págs.

Download PDF

Pablo Andrés Castagno
UNLaM

Un mundo de sensaciones realiza una intervención valiosa para debatir las transformaciones culturales argentinas en la trama del capitalismo global. Editado por Ana Wortman, una socióloga reconocida que examina prácticas culturales en clases medias, el libro reúne capítulos de jóvenes investigadoras que analizan subjetividades, sentires, y pensamientos de productoras, intermediarios y consumidores culturales de fracciones medias en torno al diseño, la tecnología, la literatura, la música, el cine, las nuevas espiritualidades, y la gestión cultural. El texto despertará la atención de académicas y lectores que sondean las producciones culturales del momento latinoamericano.

Su intervención explora lo que Raymond Williams denominó estructuras del sentir [structures of feeling], una categoría con la cual Williams profundizó la teoría de la hegemonía. Según Williams las clases subalternas pueden consentir las instituciones, políticas e ideologías del capitalismo a la vez que resistir tales formaciones y construir alternativas. Este equilibrio inestable de tendencias sociales reúne también experiencias, impulsos, y expectativas. Los estudios culturales, releyendo a Antonio Gramsci, discuten así el sentido común. Gramsci veía a éste repleto de posibilidades emancipadoras para las clases subalternas y al mismo tiempo jaqueado por regresiones políticas. Williams elaboró luego la categoría de estructuras del sentir para captar estas texturas de estilos, sentimientos, y pensamientos que constituyen “cambios de presencia” en una formación social (132).

Un mundo de sensaciones no examina esa categoría pero su perspectiva es explícita en el prólogo y resuena luego en términos como imaginario, sensibilidades, y sentimientos. El libro adquiere de esta forma relevancia porque muchos académicos hemos investigado los conflictos entre diversas fuerzas políticas sobre las políticas estatales implementadas por gobiernos pos-neoliberales después del colapso financiero del Estado argentino en el año 2001, pero sin analizar, no obstante, las discordantes experiencias culturales entrelazadas con la recomposición de la industria cultural después de la crisis.

En contraste, lectores y lectoras discurrirán cómo las autoras captan sentires en formación en Buenos Aires. Así María Eugenia Correa observa los intersticios en que productoras de diseño textil de pequeña escala promueven estructuras de organización, circulación, y consumo que dan alternativas a la mercantilización al emplear materiales reciclables, proponer el uso prolongado de sus productos, o sostener prácticas de comercio justo. Esta intervención esperanzadora nos permite entender que las corporaciones en el capitalismo no subsumen toda reflexividad y producción creativa, flexible, del valor a su sistema, aunque necesitemos iluminar estas incorporaciones también. En efecto, Guillermo Quiña, Valeria Saponara Spinetta y Federico Contartese examinan luego en el libro las dificultades de músicos independientes para realizar acciones colectivas y defender sus derechos laborales frente a su precarización infinita por las industrias creativas. De manera similar, Matías Romani y Martín Ianni investigan a su vez las variaciones entre reflexividad y cosificación. Ellos observan el contraste entre una apropiación reflexiva, atenta a las posibilidades de uso, y el consumo estético, ostentoso de artefactos digitales. Su texto muestra las prácticas de distinción de clase sobre tecnologías digitales que las empresas multinacionales integran dentro de su lógica mercantil.

Daniela Szpilbarg y Leonel Tribilsi a continuación exploran las zonas de incertidumbre del presente al reconocer las temáticas refractadas por una nueva generación de escritores argentinos internacionalizados. Los autores escrutan cómo tales narrativas de memorias y quiebres familiares exponen la desolación personal en un país sacudido por shocks capitalistas, masacres, y violencias estatales recurrentes. Valga por caso, la idea de Félix Bruzzone de una literatura del sentir que los discursos políticos solapan, o cómo Samanta Schweblin cuenta lo siniestro procurando códigos de rescate en un vivir en tensión. Mientras que Wortman indaga cómo el cine argentino representa erupciones diarias de violencia, rechazo y actos de discriminación conjugados con desigualdades de clase y frustraciones. Tales episodios ocurren en clases medias que el mundo de la publicidad interpela a ascender, pero que la dinámica implosiva del capitalismo global, sin embargo, sujeta a descender. Carolina Duer por su parte ilumina ese punto de presión al demostrar que, mediadas por el Estado, las espiritualidades new age nos llaman a transfigurar nuestros problemas sociales en meditaciones personales y aceptar así la sociedad existente. Una cuestión comentada también por críticos como Mark Fisher en el campo internacional. Finalmente, Sabrina Cassini nos retorna a una visión con anhelos de utopía al analizar las alternativas de organización –cooperativas, asociaciones, e intercambio de tiempos de trabajo– en los espacios de producción cultural de Buenos Aires y otras ciudades sudamericanas.

En síntesis, mediante una sociología de la cultura colindante con los estudios culturales, este libro nos invita a pensar las tensiones de un presente latinoamericano crítico, marcado tanto por regresiones egoístas como por sentires reflexivos en pos de otro futuro en común.

Obras citadas
Gramsci, Antonio. The Antonio Gramsci Reader: Selected Writings 1916-1935, editado por David Forgacs. New York: New York University Press, 2000.

Williams, Raymond. Marxism and Literature. Oxford: Oxford University Press, 1977.