Reseña de Caña Jiménez, María del Carmen y Vinodh Venkatesh, eds. Horacio Castellanos Moya: El diablo en el espejo. Valencia: Albatros, 2017. 206 pgs.

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John Cruz
The Ohio State University
 

De seminal podría catalogarse el volumen El diablo en el espejo, editado por María del Carmen Caña y Vinodh Venkatesh, el cual reúne once ensayos crítico literarios sobre la obra del escritor hondureño-salvadoreño, Horacio Castellanos Moya, incluye en el epílogo, las palabras de aceptación realizado por el escritor en la entrega del Premio Iberoamericano de Narrativa “Manuel Rojas”, donde habla sobre el proceso de creación literaria y su interés por contar historias de ficción. El diablo en el espejo, metáfora usada por los editores de la antología, proviene del título de una de las novelas del escritor, La diabla en el espejo (2000), título que ha sido transformado para representar la relación de Castellanos Moya con la realidad de El Salvador y los problemas socio-políticos de posguerra que enfrentan los países centroamericanos en proceso de democratización. El “espejo”, en este caso, remite a una realidad que, disfrazada de diablo, se refleja en el espejo y devela aquello que no queremos ver, que preferiríamos olvidar. Ese reflejo, que cuestiona la vulnerabilidad del ser humano, es lo que se manifiesta en la obra literaria de Castellanos Moya, a quien Caña y Venkatesh buscan dilucidar a través de esta colección.

Los ensayos recogidos en este texto abordan diferentes temáticas, que van desde el análisis biográfico y literario del autor y el estudio del testimonio como género literario, hasta la recepción de la literatura salvadoreña y centroamericana en el exterior y la relación de la obra del escritor en los estudios culturales de la postmemoria de las guerras civiles centroamericanas. En cuanto al análisis crítico literario, los ensayos se conectan uno con otro como en imágenes que se repiten bajo el concepto de “estética del cinismo”. Este término, acuñado por Beatriz Cortez, resalta que la obra de Castellanos Moya presenta un cinismo narrativo que demuestra el profundo desencanto por los problemas socio-políticos de los países centroamericanos después de la guerra civil, catalogando a Castellanos Moya como principal exponente de la estética del cinismo dentro de la narrativa centroamericana.

El libro, organizado en cinco partes con un total de doce capítulos, enfoca en cinco temas específicos: intertextualidad, testimonio, problemáticas político-sociales de posguerra, el exilio y el retorno. El principal objetivo de la colección es servir de referencia respecto a la obra de Castellanos Moya, integrando bajo un análisis crítico literario y cultural, tanto una revisión de las obras más conocidas del autor como el análisis de novelas que hasta el momento han sido poco exploradas. Alineado con la introducción, el primer capítulo, escrito por Méndez Vides, establece una genealogía y somera descripción de las novelas y relatos cortos del escritor centroamericano. Además, resalta como los personajes, aun sin estar involucrados directamente en la guerra, son arrastrados por ella y sus terribles consecuencias, en una sociedad salvadoreña marcada por la doble moral y la presencia inerte de la muerte, que estorba y distorsiona el avance del país en la posguerra.

En la primera parte del libro, el hilo conductor es el análisis a la recepción de las obras de Castellanos Moya y otros textos literarios centroamericanos en el exterior, al mismo tiempo que aborda el tema de la intertextualidad de las obras del escritor. En el capítulo dos, Daniel Quirós analiza la novela El asco (1997), y plantea que esta novela se puede incluir dentro del género testimonial, como un recurso narrativo de Castellanos Moya para poder hacer una crítica político-social a la situación de San Salvador en el periodo de posguerra. Refiere asimismo a la similitud que existe entre la novela El asco de Castellanos Moya y las novelas El malogrado y Extinción, del escritor austriaco Thomas Bernhard, encontrando puntos recurrentes en el uso de la intertextualidad y la metaficción, también en el constante uso de referencias autobiográficas dentro de sus propias novelas, y en el estilo narrativo cínico de los dos escritores. Quirós, incluso, aprovecha para abrir un diálogo con respecto a la falta de programas educativos de fomento de lectura en los colegios de los gobiernos centroamericanos y el escaso desarrollo de la industria editorial en esta región. En el tercer capítulo, Cristina Carrasco hace un ejercicio de reflexión en torno a la industria editorial española y la recepción de las obras de escritores latinoamericanos en Europa, específicamente en España. Su punto central se enfoca en como la literatura contemporánea latinoamericana no escapa al estereotipo del “realismo mágico”, que sirve como medio de marketing para las editoriales. Estereotipo que refuerza en el imaginario del lector europeo y norteamericano la percepción de Latinoamérica como exótica y violenta. Cerrando esta primera parte, en el capítulo cuarto, Matthew Richey propone que las obras de Castellanos Moya El asco (1997), La diabla en el espejo (2000) y El arma en el hombre (2001), se conectan intertextualmente a través del asesinato y la muerte, simbolizando la inestabilidad política y social que se continúa viviendo en el país centroamericano después de la guerra civil.

La segunda parte, que contiene dos capítulos, establece una línea argumental con el capítulo cuarto con respecto al tema de la intertextualidad, estableciendo una iteración narrativa que reproduce personajes y eventos que conectan unas historias con otras, con el objeto de dar mayor dinamismo a la narrativa y tejer un entramado de historias en las que los personajes pueden estar conectados entre sí en un periodo histórico de violencia que los contiene y los iguala. En el capítulo cinco, José Juan Colín analiza como las novelas de Castellanos Moya se presentan como un microcosmos de “la cotidianidad de las comunidades” (88) de la posguerra Centroamericana. Colín habla de una literatura del Istmo, noción en la que refiere a una nueva literatura concentrada en representar la supervivencia del día a día de personajes cuya existencia está marcada por un ambiente de violencia cotidiana. En el capítulo seis, Tiffany D. Creegan Miller hace una aproximación lacaniana a la novela Insensatez (2004), proponiendo que la novela presenta una fractura entre “el ser y el yo” presente en el personaje principal, quien confunde su propia realidad con las memorias de violencia sufridas por el pueblo Maya durante la guerra civil. Al mismo tiempo, cuestiona la labor editorial con respecto a la recolección de testimonios orales, que pasa por mutilaciones y arreglos estilísticos del testimonio original para dar al texto mayor lucidez.

La tercera parte está compuesta por tres capítulos. En el capítulo siete, Kayla Watson examina las novelas Baile con serpientes (1996) y La diabla en el espejo (2000) desde los estudios de género, enfatizando en la domesticación y la mercantilización de los cuerpos y las subjetividades femeninas dentro de la sociedad neoliberal. En el caso del capítulo ocho, Misha Kokotovic propone que las novelas de Castellanos Moya se dividen en dos ciclos: el primero perteneciente a la estética del cinismo y el segundo siendo la saga de la familia Aragón. Su análisis, centrado en el segundo ciclo, observa como en esta saga el escritor busca recuperar la historia de El Salvador y tejer la trama de los momentos históricos, políticos y sociales que desencadenaron la guerra y desaguaron en la posguerra. Y para cerrar esta tercera parte, Albrecht Buschmann y María Teresa Laorden, al igual que el ensayo de Kokotovic, se enfocan en La sirvienta y el luchador (2011) y El sueño del retorno (2013), ambas pertenecientes al segundo ciclo mencionado. En este ensayo de corte antropológico y sociológico, se examinan la desintegración de los valores familiares bajo las características narrativas del subgénero literario de la novela familiar. Los autores se refieren a la representación de la familia como un microcosmos de la sociedad salvadoreña, eje simbólico de la descomposición social, destacando asimismo que en esta saga no se trata de una familia fundacional, según la concepción de Lévi-Strauss.

Los capítulos diez y once, que conforman la cuarta parte, se reflejan entre sí a partir del tema del exilio y el retorno. Carlos Abreu Mendoza observa que en las obras El asco (1997), El sueño del retorno (2013) e Insensatez (2004), el narrador en cada una de estas novelas se presenta como un alter ego del escritor, en una reflexión sobre la experiencia del retorno a El después de varios años de exilio. Es un encuentro a una Ítaca transformada, una sociedad deformada a los ojos del retornado, quien sufre así un quiebre psicológico aupado en la paranoia y el miedo que convierte el retorno en una pesadilla literalmente inenarrable. En el capítulo de Francisco Brignole, su análisis busca desmitificar la simbología romántica del retorno, en la que la realidad de la posguerra cuestiona el horror socio-político que vive el país centroamericano. Al mismo tiempo, cuestiona la paradoja de los conceptos de patria y exilio, y los discursos planteados por la derecha en torno a los derechos humanos. Plantea también como la reconstrucción novelesca de hechos históricos se realiza a partir de memorias de la opinión pública de escasa credibilidad en la construcción de la realidad.

Para finalizar, esta antología puede constituir una fuente importante de estudio para aquellos que buscan explorar desde diferentes enfoques críticos la obra y la vida de Castellanos Moya. Es una obra seminal para entender la literatura de posguerra centroamericana, la cual abre nuevos diálogos en los estudios literarios y culturales centroamericanos en cuanto a estéticas narrativas, violencia de género, masculinidades, reapropiación de los espacios en la posguerra, postmemoria y otros muchos temas candentes en las sociedades y culturas centroamericanas en la actualidad. Caña y Venkatesh abren así el espejo al análisis del horror de la posguerra representado en la obra de Castellanos Moya invitándonos a des/construir la imagen del diablo en el espejo.