El poeta enmascarado

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John M. Bennett



JMB, Máscara, 1-2013

A veces en mis ocios me pregunto: ¿soy poeta latinoamericano?  La pregunta tiene su absurdo: el inglés es mi lengua materna y la mayoría de mi obra se ha escrito en inglés.  Pero siempre, desde niño, cuando empecé a escribir, ni a sabiendas de que lo que escribía se llamara “poesía”, sentía que algo faltaba en la poesía - por lo menos contemporánea - de mi propia lengua, y por eso me proponía - cuando era adolescente y algo arrogante (como debe ser el adolescente) - “cambiar la lengua”.  Por esos años descubrí la poesía en lengua francesa y española, y un mundo poético del cual podía aprender unas cosas, y un mundo de poetas que admiraba de veras, especialmente de la América Latina, origen de algunos poetas cuya obra todavía resuena en la mía, sea la de lengua inglesa o española.

De manera que, para contestar mi pregunta, puedo decir, que sí, por momentos, tal vez, soy “poeta latinoamericano” en algunos aspectos, pero en realidad, en cuanto a “poeta”, no: no soy poeta de ninguna nacionalidad, sino de muchas y ningunas: entre las muchas cosas que soy, soy poeta.  Poeta, como suele ocurrir en las vanguadias, internacional o intercultural.

Yo creo que la lengua humana no se divide en lenguas distintas: todas las lenguas - y tal vez todas las culturas - forman un continuum.  Todas las palabras se relacionan con todas las palabras de todas las lenguas: una palabra es como una piedra lanzada en un lago de las lenguas humanas - y de las no humanas, debe decirse.  (Las culturas, y sus idiomas, son todas híbridas.)

Claro que esto es una exageración o una metafísica: hay diferencias entre las lenguas, y grandes.  Cuando escribo en inglés escribo de otra manera que cuando escribo en español: al acercarnos a las culturas, las diferencias entre ellas se manifiestan más.  ¿Y qué pasa cuando escribo en una combinación de dos (o más) lenguas?, como hago a menudo.  En esos casos, ¿soy un miembro de la “raza cósmica”?  ¿Estoy en proceso de cambiar la lengua como me proponía hace tantos años?

Hay una diferencia entre yo el poeta y los poemas que hago.  El poeta escribe desde la perspectiva de las inumerables máscaras (culturales y lingüísticas) que se pone, escribe por la máscara, habla la máscara.  Y el poema es una máscara que se pone el lector.  O, y a menudo prefiero esta metáfora, el poema es un espejo (¿especie de máscara?) en que el lector se ve a sí mismo.  Y se ve en la máscara de su propia cultura(s) y de su propia lengua(s).

Otra cosa: cuando escribo desde la lengua y la cultura latinoamericanas (entre otras) tal vez se puede decir que lo hago como gringo, o por lo menos en parte como gringo.  Siempre me ha fascinado las obras escritas en lenguas no maternas: la poesía en inglés de Fernando Pessoa; las novelas en francés de Samuel Beckett.  Lo que pasa es que llevan algo nuevo a la lengua en que escriben y su literatura.  Ojalá que haya hecho algo de esto yo.  Y de haber enriquecido tanto la literatura anglosajona como la hispana.

No hay que olvidar que el mundo anglo de los estados unidos se está latinizando bastante rápidamente.  ¿Tal vez lo que hago sea una ventana al futuro norteamericano?  ¿Al futuro de la nuevas lenguas que nacen, para reemplazar las que desaparecen?  ¿O las que entran en ese gran lago de la überlengua, la que es todas las lenguas?

John M. Bennett
Febrero de 2014


JMB, México, Marzo-Abril, 2011