Intelectuales y trabajos transdisciplinarios en Centroamérica

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Patricia Fumero
Universidad de Costa Rica


El artículo estudia el camino que han transcurrido los estudios culturales en Centroamérica. Se establecen tendencias en los estudios realizados por la academia centroamericana y por aquellos analistas de los procesos en la región a partir del 2000. Asimismo, se visitan proyectos regionales o de impacto regional, en especial aquellos esfuerzos que procuran consolidar las redes entre intelectuales, académicos y productores culturales con el objetivo de socializar las investigaciones que se realizan y cooperar académicamente.
 
Palabras claves: estudios culturales, Centroamérica, intelectuales, academia


 

Centroamérica en particular posee una larga tradición de investigaciones de clara transdisciplinariedad que reflejan la intersección entre diversos planteamientos teórico-metodológicos. Asimismo, la forma en que la práctica académica se ha gestado en el istmo, ha posibilitado un grado de articulación con la sociedad, pues muchos de los intelectuales participan en instituciones públicas, militan en los diversos grupos de la sociedad civil en ámbitos que discuten sobre las problemáticas sociales y políticas, y participan a través de los medios de comunicación colectiva para formar opinión. No obstante, cabe indicar que la región es dicotómica en cuanto a la oralidad y la escritura. Tal condición es fundamental debido a los índices de alfabetización, la variedad de grupos étnicos que la conforman y que incide directamente en la devolución de los resultados de investigación y formación de opinión pública. De tal manera que discutir la participación de los intelectuales y el impacto del elitismo y el colonialismo se hace imperativo.1

El artículo analiza la producción intelectual centroamericana vinculada con los estudios culturales. Se hace primero, a través del estudio de las relaciones e interacciones entre la cultura y los procesos sociopolíticos. En un segundo momento se discute sobre los procesos de institucionalización de los estudios culturales en Costa Rica, en específico la Universidad de Costa Rica. Tercero, se presentan los proyectos y programas regionales que procuran aportar conocimiento sobre y desde la región. Se exponen los temas particulares en los cuales se centran dichos proyectos y programas. Finalmente, se presentan los esfuerzos mancomunados para devolver los resultados de las investigaciones realizadas desde y sobre Centroamérica.

1. Intelectuales y trabajos transdisciplinarios en Centroamérica
La intelectualidad centroamericana puso en el tapete el trabajo transdisciplinario desde la segunda mitad del siglo XX. En el istmo, se ha tenido una larga tradición de estudios multi, inter y transdisciplinarios vinculados con procesos políticos y socioeconómicos de clara dimensión cultural e ideológica que han promovido su comprensión a partir del uso de diversas metodologías de análisis social, político y económico para un conocimiento sofisticado de tales fenómenos.

Las genealogías de las perspectivas utilizadas evidencian el influjo que tuvieron intelectuales latinoamericanos tales como André Gunder Frank (1929-2005), Rodolfo Stavenhagen (1932-), Guillermo Bonfil Batalla (1935-1991), y con el aliento decisivo de estudiosos como Aníbal Quijano (1928-), Jesús Martín Barbero (1937-), Néstor García Canclini (1939-), y Walter Mignolo (1941-), entre otros, se dio una nueva renovación de los estudios en Latinoamérica. Fue precisamente la dificultad de comprender y explicar los procesos socioeconómicos y políticos latinoamericanos a partir de teorías ajenas que los estudios culturales, poscoloniales y subalternos encontraron tierra fértil en una región, que como bien lo establece García Canclini para América Latina, no llegó totalmente a la modernidad.

En Centroamérica, no se han establecido de manera precisa aún las genealogías del andamiaje teórico-metodológico utilizado en las ciencias sociales y las artes. Por eso se habla del influjo de cierta intelectualidad. De allí, se puede decir que en las investigaciones se ha utilizado un “pastiche” (recombinación y descentramiento de propuestas para crear nuevo conocimiento) teórico-conceptual-metodológico para analizar los procesos estudiados. Por tal motivo se ha afirmado que en el istmo se ha generado una forma de estudios culturales desde hace varias décadas vinculada con el tipo de aproximaciones temáticas y teórico-metodológicas que se han realizado por décadas.2 Se establece que la ruptura epistemológica tomó fuerza a partir de la década de 1990 cuando empezaron a proliferar investigaciones asociadas con la historia cultural, la cual amplió la esfera de temas analizados. Se presencia el resurgimiento de antiguas problemáticas consideradas por las ciencias sociales relacionadas con la política en su sentido más tradicional, ahora renovadas temáticamente con la incorporación del análisis y perspectivas desde la cultura política, el estado-nación, la cultura popular, género, sexualidad, subjetividad, etnia, vida cotidiana y material, todo ello atravesado por una preocupación por el poder y, básicamente influenciados por una perspectiva foucauldiana.

La presencia de investigaciones centradas o vinculadas con agentes sociales o culturas, en especial las populares, no es nueva ya que aquí y en el resto de Latinoamérica, se ha valorado la capacidad de los sectores subalternos para reaccionar frente a las diversas formas de poder, al convertirse en sujetos activos y a la vez, creadores de contenido cultural y en algunos casos constructores de contenidos contrahegemónicos. Así, la impronta de los estudios culturales en Centroamérica, en especial en la década del 2000, ha permitido ahondar en la reflexión sobre los diversos escenarios: aquellos de tensión, confrontación y conflicto así como los de diálogo, negociación y reivindicación. Tal perspectiva ha dado voz a grupos silenciados y discriminados como son los vinculados con sexualidades diversas, por condición etaria o de género, afrodescendientes, indígenas, en pobreza, entre otros, al estudiar sus problemáticas, lengua y cultura en procura de una lectura decolonial y de posicionamiento. Asimismo, ha facilitado que las ciencias sociales, las humanidades y artes revaloren y comprendan las problemáticas desde una mirada que busca en los márgenes, en las áreas grises y en las fronteras y, a su vez, renovar la aproximación teórico-metodológico y construir nuevos sistemas categoriales.3 Como bien lo establece Valencia

… en esta inquietud por comprender la complejidad de las relaciones e interacciones entre cultura y cambio social, dentro del contexto particular del capitalismo, surge uno de los mayores aportes atribuidos a los Estudios Culturales: plantear el carácter relacional de la cultura en el que lo cultural está articulado con dispositivos de poder concretos, con lo político y lo económico. (“Antropología y estudios culturales…” 99)

De allí que la formación académica y de vida de Centroamérica lleva a los intelectuales a que tengan una fuerte vocación política y visión politizada del medio en que se desenvuelven. Dicha posición es fortalecida por una visión teórica y crítica de los procesos sociopolíticos, culturales y económicos. En todo caso, los estudios culturales en el istmo han valorado la capacidad y agencialidad de los grupos subalternos de interpretar las ideologías hegemónicas y reconocen la cultura como un asunto político.

En Centroamérica, los estudios han sido fuertemente influenciados por la teoría crítica, la cual ha sido tropicalizada debido al contexto desde el que se desarrolla. La teoría crítica es clara cuando establece en uno de sus postulados que tanto los objetos observados como los sujetos observadores están socialmente constituidos, ergo deben analizarse desde su contexto histórico-social, premisa fundamental de los estudios sobre la sociedad y la cultura en la región, lo cual deja clara la fuerte huella de la Escuela de Frankfurt y de los estudios posestructuralistas. Así al partir de lo que se conoce, los estudios vinculados con la subjetividad y los afectos enfatizan en investigaciones empíricas o de campo y se amparan en la contextualización de las producciones culturales desde la “realidad” específica de cada localidad. Siguiendo a Habermas, las investigaciones que procuran conocer son interesadas, y solo se conoce por el interés particular sobre una problemática específica.4

La discusión académica ha fortalecido la participación ciudadana al brindar contenido “académico” a sus preocupaciones en procura de mayor participación ciudadana, empoderamiento y lucha contra los poderes. Habermas brindó un andamiaje basado en su teoría comunicativa que propició la participación y formación de nuevas prácticas ciudadanas presentes desde las primeras décadas del siglo XXI, y que apoyaron la ampliación de los públicos participatorios y las esferas públicas. Ello se puede ver reflejado en demandas ciudadanas como son aquellas vinculadas con las comisiones de la verdad tanto en el sur latinoamericano, esto es Argentina, Uruguay, Chile y Perú como en Guatemala y El Salvador. Tales comisiones de esclarecimiento no devienen en la puesta en práctica de los derechos humanos, pero al menos, pone en evidencia la necesidad de fortalecerlos, de denunciar la impunidad y aporta a la memoria histórica y la reivindicación de los sectores subalternos centroamericanos.5

De igual manera, los aportes de las aproximaciones teóricas de los estudios culturales, poscoloniales y subalternos son fundamentales ante la necesidad de comprender los nuevos procesos que emergen en el istmo a partir de la firma de los acuerdos de paz a partir de mediados de la década de 1980, la profundización de la desigualdad que surge de los cambios en la economía en esa misma década y a partir del 2000, la emergencia de dinámicas asociadas con el narcotráfico, la trata de seres humanos, la migración y, en especial, las problemáticas vinculadas con la condición etaria y la sexualidad. Dichas temáticas son particularmente importantes en una región donde las mal llamadas “minorías” son sujeto de subordinación, racialización, discriminación y violación de derechos. Ello supone que tales estudios comprenden la cultura en toda su complejidad y enmarcada en los lugares en que se manifiesta, esto es en la diversidad de contextos políticos y sociales. Cabe recordar que dichas aproximaciones a la cultura están en deuda con la obra de Clifford Geertz, La interpretación de la cultura, la cual planteó la red de significación creada a partir de acciones, objetos y expresiones que han sido provistos de sentido por las diversas comunidades que los producen. Así la impronta de aproximaciones asociadas con los estudios culturales –y agrego los subalternos y poscoloniales–, devienen en una redefinición del objeto de estudio y de su reflexión teórico-metodológica, así el sujeto se presenta como actor y, obviamente con agencialidad, en un escenario de tensiones, confrontaciones, reivindicaciones y conflicto permanente. Bien lo establece Stuart Hall en Sin garantías: Trayectorias y problemáticas en estudios culturales, cuando se refiere a la función de la “política de la ubicación” (politics of location): el análisis hecho desde la región sobre problemáticas regionales tiene una perspectiva particular como los resultados de las investigaciones develan.

2. Iniciativas líderes
La institucionalización de los estudios culturales, ha sido lograda en las universidades públicas y privadas del istmo a través de programas específicos, en especial con becas de capacitación en el exterior, lo cual permitió la formación de un colectivo de profesionales que fortalecieron tanto la docencia como la investigación en las áreas de su interés. En el caso costarricense, son dos las instancias que han liderado tal iniciativa desde la Universidad de Costa Rica (UCR). Primero, el Doctorado en Estudios de la Sociedad y la Cultura (DESC), el cual desde su inicio en 2000, incorporó el estado del arte en las propuestas teóricas referidos a los estudios culturales, poscoloniales y subalternos. Años después es clara la forma en que ha influenciado a centenares de profesionales que han renovado y complejizado la visión de sus objetos de estudio y su práctica profesional. El DESC aporta al análisis de las interrelaciones del poder y la cultura en forma compleja al intentar desnaturalizar las fórmulas de poder que reproducen las desigualdades con el objetivo de crear cambios institucionales. Las perspectivas de análisis se concentran, entre otras, con temáticas vinculadas a la modernidad, la lengua, la memoria, la familia, lo indígena, lo laboral, colonialidad, competitividad, biotecnología, discursividad, violencia, migración, racialización, identidades, condición etaria, todo atravesado por la construcción subjetiva, el poder y la cultura. Se puede concluir que las áreas de investigación se centran en las políticas de representación, los discursos contemporáneos y las narrativas sociales; la lengua, la cultura y el poder y, la construcción subjetiva, la sexualidad y el género. En curso se encuentran veinticuatro investigaciones desarrolladas desde diferentes perspectivas bajo la impronta de la teoría discutida.

Asimismo, en 2013 se abre el Instituto de Investigaciones en Arte (IIARTE) con una visión renovada de los estudios relacionados con el arte, la cultura y las prácticas culturales. La iniciativa está atravesada por una propuesta investigativa que parte de la investigación-creación. Tal perspectiva de investigación es novedosa en la región pues brinda nuevas formas de aproximación a problemáticas vinculadas con su quehacer y cuyas investigaciones son propositivas. Bien lo afirma Quintero Rivera:

A partir de mi experiencia tanto en Puerto Rico como en Brasil, observo en el sector cultural una gran polivalencia de personas que transitan entre la creación, la gestión, la investigación, el activismo, la educación popular o al menos entre algunos de dichos ámbitos. No quiero decir con esto que tal praxis no pueda llegar a ser problemática o que no genere impasses políticos o conceptuales. Pero, de modo general, contribuye a crear esferas de permeabilidad entre teoría y práctica, las cuales son imprescindibles para trascender las fronteras de la crítica y la protesta. Creo que tanto a nivel local como global estamos en una coyuntura en que, éticamente, resulta apremiante tomar en serio el imperativo de construir alternativas. (“Respuestas a un Cuestionario…” 48)

Por tal motivo se espera que las investigaciones que se producen en el IIARTE incidan en una mayor comprensión de los procesos que producen y generan las diferentes prácticas artísticas y políticas. Actualmente, las investigaciones transitan en temáticas que van desde la reflexión de la práctica artística, el uso y la investigación de los materiales, la impronta en los procesos docentes y de aprendizaje, temas vinculados con estudios de género, restauración, producción y consumo cultural, moda, fotografía, danza, artes visuales centroamericanas, lo sonoro y la heurística de la metodología de producción artística, entre otros.

Los análisis que se efectúan utilizan diversas aproximaciones teórico-metodológicas que buscan incidir en el diseño de políticas públicas al brindar la posibilidad de comprender mejor los procesos de producción, circulación y consumo cultural. Así, la necesidad de problematizar y ampliar el estudio de los diversos aspectos del arte y la cultura llevó a las instancias académicas a diseñar un lugar en el cual se canalizara este tipo de investigación. Dicho proyecto tiene eco en El Salvador, ya que se espera que pronto se constituya una institución de investigación similar al IIARTE, al amparo del Ministerio de Educación de El Salvador; ello podrá coadyuvar al diálogo regional sobre el estudio de este tipo de problemáticas. Estas instancias posibilitan opciones reales interdisciplinarias cuyo centro de análisis es el arte, el poder, la sociedad y las prácticas y producciones culturales, entre otras.

Es claro que a nivel de creadores independientes procesos similares se gestan, pero escapan al alcance de esta discusión.

3. Proyectos y programas regionales
Otros proyectos y programas procuran analizar desde la teoría y metodología de los estudios culturales para incidir en la creación y desarrollo de política pública. Tales esfuerzos se realizan desde las aulas de las diversas instituciones académicas de la región. Es así que en la Universidad de Aguascalientes, México, se creó en 2013 la “Red Latinoamericana de Posgrados en Estudios sobre lo Cultural” (REPALAC) (http://www.uaa.mx/rectoria/dcrp/?p=13917). La iniciativa está liderada por el investigador de dicha universidad, Genaro Zalpa. En tal esfuerzo firmaron catorce universidades de México, Chile, Argentina, Brasil, Colombia y Costa Rica. Su primera reunión internacional se enmarca dentro del congreso: “Cultura en América Latina: Prácticas, significados, cartografías y discusiones” realizado entre el 13 y 15 de octubre de 2014 en Aguascalientes. Las temáticas de discusión cuentan sobre la forma en que se problematiza la construcción del individuo y la instituciones en el marco de la “modernidad”; el arte, la cultura, en sus diversas facetas y desde múltiples perspectivas, la hegemonía, el discurso tecno-industrial, la lengua como lugar de contacto y resistencia, cartografiada a partir de prácticas, manifestaciones o artefactos en espacios en movimiento, las prácticas musicales como constructoras de sentido, el ocio, la memoria y el arte; la agricultura alternativa; religiones y religiosidad; corporalidad; la comunicación y el derecho al acceso a los medios de significación; la desigualdad y las expresiones de la violencia; diversas prácticas culturales y los jóvenes. Asimismo, durante el congreso se discutió la manera que los estudios culturales han operado y se han institucionalizado en Latinoamérica.

Tal acción fortalece proyectos como el del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), realizado en junio de 2014 en la Universidad de Puerto Rico, recinto Río Piedras, cuya temática fue precisamente los “Estudios culturales y políticas públicas”. Allí se profundizó en la forma en que inciden los resultados de aquellas investigaciones atravesadas por los estudios culturales en la formulación de política pública. Básicamente los esfuerzos buscan consolidar redes entre intelectuales, académicos y productores culturales con el objetivo de socializar las investigaciones que se realizan y cooperar académicamente. Previo a esta última iniciativa en Argentina (2009) se creó la “Red de Estudios y Políticas Culturales” (http://www.cua.uam.mx/files/40-2010_RC_40_RED_DE_ESTUDIOS_Y_POLITICAS_CULTURALES.pdf).

Ambas redes trabajan por articular las actividades académicas cuyo objetivo es la interrelación entre los diversos programas de posgrado e investigación. Son esfuerzos de cooperación en aras de maximizar recursos para la movilidad docente y estudiantil entre programas y el diseño de investigaciones en red. Todas establecen la organización sistemática de simposios y la socialización de los resultados de investigación.

En el ámbito centroamericano, existen dos espacios institucionales de investigación consolidados que reflejan el quehacer vinculado con la tradición de estudios culturales, literarios y poscoloniales. Ellas son el Congreso Centroamericano de Historia (CCH) y los Congresos Centroamericanos de Estudios Culturales (CCEC). La primera iniciativa lleva trece versiones y la segunda va por la quinta convocatoria. Ambas rotan en las universidades del istmo. En el caso del CCH, la impronta de los estudios culturales está presente en la mesa “Historia y Literatura” la cual desde 1998 y de manera pionera en el istmo, se propuso trabajar temáticas en forma transversal y que reflejaran la incorporación de diversas aproximaciones teóricas. Es claro que ambos congresos son esfuerzos sistemáticos y exitosos que articulan la investigación que se hace desde y sobre el istmo centroamericano, en especial debido a que muchos de los estudios que se presentan en dichos foros, cuestionan las fórmulas económicas utilizadas en la región en diversos momentos de su historia y el mercado como elementos centrales en la construcción del mundo social.

Articular este tipo de esfuerzos es determinante pues las limitaciones presupuestarias de las universidades del istmo hacen que tal intercambio posibilite la visibilidad de la cantidad de conocimiento que se produce y permite territorializar el conocimiento, en especial cuando Centroamérica se encuentra en el margen de los márgenes.

Las investigaciones realizadas dentro y sobre la región expresan claramente el valor contextual del uso de la teoría, aplicado al análisis de las problemáticas regionales y locales, en especial aquellas vinculadas con la vivencia cotidiana y en su mayoría toman en consideración la constitución de las subjetividades, la cual está fuertemente mediada por las industrias culturales por lo que mucho de los afectos están producidos a partir de ellas. El giro afectivo se vincula con los desafíos analíticos producto del período posconflicto de finales del siglo XX, esto es el análisis del trauma de la guerra, el genocidio, la impunidad y el incremento de los estudios sobre la memoria y prácticas culturales que procuran reconstruirla.

De tal forma, hay un cambio en la funcionalidad de lo cultural, lo económico y lo político, en suma de lo social. Las aproximaciones teóricas de los últimos años ayudan a comprender los cambios en el cuerpo social posconflicto de la década de 1980, en la era de migraciones y de la narcoeconomía y narcoguerra a partir del 2000.

Estos son temas incipientes en la agenda de investigación regional que posibilitarán darle un nuevo enfoque a las problemáticas antes mencionadas. No obstante, no hay que olvidar el efecto que tienen en la periferia los vaivenes teóricos que se dan en los centros de producción académica de las metrópolis, de allí el impulso de los estudios a partir de las tales teorizaciones. Pese a que en EE.UU. el giro afectivo se produce a mediados de la década de 1990, en el istmo recientemente toman vuelo.6

Los estudios visuales y sonoros son otras áreas temáticas que han tomado presencia en la escena académica. Investigaciones sobre la música analizan las sociabilidades inscritas en el diálogo local con la modernidad occidental para comprender las relaciones materiales e intersubjetivas. Trabajos de investigación que en estos momentos se ejecutan en la Universidad de Costa Rica dan prueba de ello. Por ejemplo, se pueden consultar los estudios de Susan Campos, Deborah Singer y José Manuel Rojas.

 Estudios sobre la performatividad, la impronta de lo sonoro/el ruido, diversas prácticas visuales y demás tipos de producciones culturales están atravesadas por una amplia diversidad de aproximaciones teóricas-metodológicas y perspectivas inter, trans y multidisciplinarias. Ello se nota en investigaciones de temáticas presentadas en diversos foros de discusión académica como son la relación entre el deporte, la identidad y la lucha social; políticas de inclusión/prácticas de subalternización en la actividad musical en la región; el baile y su relación con prácticas identitarias, la corporalidad y la política; diversos análisis desde la antropología visual en prácticas como los alimentos y los juguetes; imaginarios gráficos; políticas identitarias en la producción audiovisual ístmica; la intermediación de las instituciones culturales; el consumo cultural, entre otros.

4. Esfuerzos mancomunados
La problematización del lugar de la cultura en la sociedad centroamericana solo se logra en colectivo, ello por las dificultades económicas que los centros académicos enfrentan. Los análisis realizados en diversos foros expresan claramente los vínculos entre la práctica social y la contestación política. La esperanza es que los resultados de las investigaciones tengan una impronta en los creadores de política pública. Así, queda patente el interés en poner atención al lugar de lo simbólico y la estética para formar imaginarios alternativos. Bien lo establece Bernal Herrera para los estudios literarios y que puede, por analogía, extenderse al resto de investigaciones realizadas en la región:

Al visualizarse regionalmente los procesos de producción, recepción e institucionalización literarias, hechos que no configuran tendencias a nivel nacional podrían hacerlo a nivel regional, y el establecimiento de las tendencias básicas regionales pueden, a su vez, dar más relieve y claridad a hechos que pasan inadvertidos a escala nacional. (“Los estudios comparados…” 15)

He ahí la importancia de articular investigación regional. Varias son las iniciativas en esta línea, una es el caso del proyecto que se gesta al interior del Instituto de Investigaciones en Arte (IIARTE/UCR) en colaboración con la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA-El Salvador) y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) sobre el teatro, los dramaturgos y la producción teatral en las décadas de 1960-1980. Al establecer un corpus, una aproximación teórica y una metodología común se pueden determinar tendencias regionales y plantear estudios pioneros que posibiliten nuevas áreas investigativas. La limitante más fuerte para regionalizar el ámbito de la investigación es su financiamiento para llevar adelante la movilidad docente, los foros de discusión y la posterior publicación de sus resultados. Esta dificultad de la circulación de bienes simbólicos limita el impacto del trabajo que se realiza; otra razón por la cual se deben hacer estudios en red. En los proyectos colaborativos regionales también destaca el análisis de las interrelaciones entre la cultura y el poder, he aquí la importancia de las iniciativas regionales antes descritas.

El grupo asociado con la Universidad de Costa Rica mediante el programa de investigación interinstitucional e internacional, inter, multi y transdisciplinaria y transnacional “Hacia una historia de las literaturas centroamericanas” (HILCAS) ha permitido avances significativos en la renovación teórico-metodológica a partir de los estudios culturales y literarios, apoyado y con estrecha colaboración de un grupo de académicos internacional con sede en el Centro de Investigaciones en Identidad y Cultura Latinoamericanas de la Universidad de Costa Rica (CIICLA-UCR). Su objetivo ha sido articular una reflexión crítica transnacional, transregional y transdisciplinaria para una reconceptualización de Centroamérica y sus prácticas literarias y culturales. Esta última área en forma limitada. El programa ha producido seis tomos que analizan tales prácticas basadas en una premisa geo-cultural con claros aspectos teórico-metodológicos para el estudio de una práctica en particular: la literatura centroamericana. Su primer tomo discute la propuesta del programa para el estudio y creación de una historiografía literaria en Centroamérica. El segundo tomo analiza las tensiones de la modernidad y se centra en el período que transita entre el modernismo y el realismo. El tercer tomo estudia las identidades, los desplazamientos desde la óptica de las (per)versiones de la modernidad.7 El cuarto se centra en la politización, la re-nacionalización y la re-canonización de las literaturas y el compromiso político. El quinto tomo se centra en la escritura de la nación durante el periodo formativo del siglo XIX. El sexto se centra en las textualidades indígenas y los discursos y escrituras coloniales. Este tomo es transversal pues su centro de atención no está conminado al periodo llamado “colonial”, en términos históricos.

Recientemente surgió un nuevo programa de investigación titulado “CrossWorlds–World(s) Crossing. Convergencias transculturales en Centroamérica y el Caribe” cuyo objetivo es “Analizar los procesos de transculturación y conexiones en Centroamérica y el Caribe desde el siglo XVI hasta el presente”, a través del estudio de las narrativas de la memoria, la violencia presente en la literatura y las artes, la cultura visual, lo afroamericano y el discurso relacionado con las sociedades indígenas. Para ver sus resultados se tendrá que esperar unos años, pero es seguro el claro aporte desde una perspectiva diversa teórico-metodológica y disciplinaria. Este nuevo programa es alimentado por algunos miembros del grupo fundacional de HILCAS.

En este punto, cabe resaltar los esfuerzos mancomunados para la publicación de resultados de investigación como es ISTMO. Revista virtual de estudios literarios y culturales centroamericanos (http://istmo.denison.edu/) y Escena. Revista de las artes (http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/escena), la cual cambió el perfil para atender las problemáticas discutidas. Ambas son revistas centroamericanistas. Sus temáticas incluyen problemas que muestran la heterogeneidad de la región al analizar las múltiples facetas de las producciones artísticas, literarias y culturales. Istmo, lleva 27 números, entre los cuales se han editado números temáticos que han versado sobre la historiografía, las diversas formas de literatura, las migraciones, el Caribe, la memoria, historia y religión, la cultura política y los estudios visuales. Asimismo, tiene una sección de proyectos en los cuales se incorporan avances de investigación y la presentación de nuevas propuestas investigativas. En términos generales la revista ha procurado dar cuenta del estado de los estudios literarios y culturales centroamericanos.

En el caso de Escena, esta es una revista que empezó a trabajar en 1979 coordinada desde la Universidad de Costa Rica, entre la Compañía Nacional de Teatro y el Teatro Universitario (de la UCR), posteriormente en una segunda etapa se separó y se quedó en la UCR como una revista teatral. Situación que cambiará a finales de la década de 1990 para convertirse en una revista de las artes. A partir de ese momento la diversidad de perspectivas de análisis y temáticas ha ido variando para contemplar el espacio regional. En su tercera etapa, ahora como la revista del Instituto de Investigaciones en Arte se espera que la producción académica que recoja sea fundamental para sentar las bases de la investigación sobre el arte y la cultura desde una perspectiva teórico-metodológica diversa con un cuerpo de trabajos académicos inter, multi y transdisciplinarios. Queda esperar para ver los frutos.

Desde la historia se encuentra la iniciativa promovida por el centroamericanista francés, Christophe Beleaubre y su boletín pionero de la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica (AFEHC). La iniciativa fue fundada en 2004. En los últimos tiempos incluye algunos de los resultados de investigación que recogen las nuevas aproximaciones desde la teoría que se discute (http://www.afehc-historia-centroamericana.org/?action=dir_aff&id=1). Lo importante de esta iniciativa es que acoge trabajos desde perspectivas amplias para dar cuenta del estado de las investigaciones centroamericanas desde la historia. Actualmente casi llega a los 60 números y su convocatoria es amplia.

De tal forma, poco a poco se ha ido conformando en Centroamérica una red intelectual que procura articular esfuerzos y crear agendas compartidas de investigación. Las vitrinas de exposición de las mismas son variadas y sus resultados intentan repercutir en la creación de conocimiento a partir de experiencias particulares y compartidas.

A modo de conclusión
El estado de la impronta de los estudios culturales en la región muestra que el trabajo que procura realizar se ha venido gestando desde hace muchas décadas de diversas formas. No obstante, es fundamental tomar en cuenta la autocrítica que los intelectuales regionales han realizado a las teorizaciones vinculadas con posiciones asociadas con ellos, así como con los poscoloniales, subalternas, deconstruccionistas, multiculturalistas y, en especial, articulados a estudios sobre la globalización. La crítica ha ido en una línea similar a la efectuada por este tipo de aproximaciones ¿Cómo descolonizar los saberes latinoamericanos y darle su lugar a aquellos subalternizados? Lo pregunta está hecha al quedar claro el ascendiente que tienen los vaivenes teóricos del “primer mundo” en la región.

También queda patente los esfuerzos ingentes que se han efectuado para lograr articular diversos proyectos y programas a nivel regional. Así como, los esfuerzos mancomunados han probado ser exitosos pues se ha conseguido la cooperación entre universidades regionales para el desarrollo de instancias, que en su mayoría han culminado con la devolución de los resultados de proyectos y programas de investigación.

Cada día son más los intelectuales centroamericanos que participan en foros extraregionales lo cual permite la incorporación del análisis, desde la perspectiva centroamericana, de problemáticas particulares en los centros académicos hegemónicos. En este aspecto tal vez se presenta una visión optimista, más sin embargo, la participación de expertos regionales en dichos foros se incrementa.

Aún falta mucho camino por recorrer en diversos sentidos, una en el sentido de ampliar la movilidad estudiantil y docente, otra en el fortalecimiento de instancias de investigación que promuevan el desarrollo de nuevas aproximaciones para analizar las problemáticas regionales. Sobre este aspecto, en el VIII Congreso Universitario de la Universidad de Costa Rica, el microbiólogo José María Gutiérrez Gutiérrez presentó una ponencia titulada “Garantizar que todas las unidades académicas de la UCR dediquen una cuota de su carga a la investigación” (http://setimocongreso.ucr.ac.cr/node/62), la cual procura que al menos el 10 % de las plazas docentes de dicha universidad sean utilizadas para investigación. Pese a que en algunas unidades académicas este porcentaje es mayor en otras no llega ni al 5%. Esta preocupación es especialmente relevante en el área de artes, letras y ciencias sociales. De tal forma que si se pudiera dedicar un mínimo de tiempo para investigación y desarrollo de nuevas propuestas teórico-metodológicas, el área de nuestro interés tendría un futuro diferente.

 

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Notas:
1 Véase Said (1979); Cohen et al. (1983); Dussel (1992); Said y Viswanathan (2001); Mignolo (2003).

2 Véase Fumero (2010) y Del Sarto (2004). Esta y demás traducciones son responsabilidad de la autora.

3 Tilly (2000); Tilly y Tarrow (2007).

5 Grandin y Klubock eds (2007); Dobles (2009). Además, se encuentran diversas obras literarias que tratan la temática, por ejemplo, para Guatemala se pueden citar, entre otras, los trabajos sobre el archivo de la policía guatemalteca de Rey Rosa (2009); Cuevas Molina (2011); y Stelzner (2009) (se puede ver en: https://www.youtube.com/watch?v=lmxe4F49ohg) .

6 Del Sarto (2012) 46.

7 Mackenbach (2008); Grinberg Pla y Roque-Baldovinos (2009); Cortez, Ortiz Wallner y Ríos Quesada (2012).