Los estudios culturales latinoamericanos y la academia estadounidense en el siglo XXI

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¿Por qué iniciar la publicación de una revista digital sobre estudios culturales latinoamericanos cuando la mayoría de sus destacados practicantes declaran no sólo su agotamiento epistemológico, su obsolescencia hermenéutica y su ambigüedad metodológica, sino también la pérdida de voluntad política debido a su institucionalización académica? En estos tiempos existe una sobreproducción, quizás una saturación, de micro-relatos; por tanto, creemos que se necesitan medios y sitios en los cuales dichos relatos tengan amplia difusión, entren en diálogo y contribuyan a la gestación de nuevas y necesarias narrativas. El objetivo central de nuestro esfuerzo se concentra en crear oportunidades de circulación y divulgación intelectual, de creatividad cultural e intervención política y de aproximación al diálogo franco, el debate cordial y la crítica productiva. Por ello, nos gustaría proponer este foro como espacio de confluencia. Nuestro propósito, tanto en alter/nativas, revista de estudios culturales latinoamericanos, como en alter/nativas e-books es contribuir a la libre circulación y el más amplio intercambio de ideas acerca de la realidad social y la praxis cultural en América Latina. Con dicha misión, y munidos de las nuevas tecnologías que hoy lo hacen posible, alter/nativas publicará ensayos dedicados a la reflexión sobre las problemáticas que afectan a las sociedades latinoamericanas tanto desde las humanidades como desde las ciencias sociales, con particular atención a aquellos enfoques que tengan proyección trans- o interdisciplinaria. Somos una editorial sin fines de lucro, y puesto que todo lo que se publique será exclusivamente en soporte digital y de acceso libre y gratuito, no requerimos de nuestros autores ningún tipo de subsidio así como tampoco abonamos derechos de autor. Nuestra política editorial apunta a promover la producción y diseminación de un pensar imaginativo y audaz sobre América Latina de la manera más inclusiva posible, con el propósito de fisurar la mercantilización del conocimiento y el monopolio del saber ejercido por las corporaciones transnacionales bajo el régimen global. Esto se complementa con la búsqueda del más alto rigor intelectual, garantizado por un arbitraje responsable y una presentación profesional. 

El número con el cual iniciamos nuestra labor recoge, en su mayoría, ensayos y prácticas presentadas en dos eventos llevados a cabo en The Ohio State University durante el semestre de otoño de 2012. El dossier “Los estudios culturales latinoamericanos en el siglo XXI” reúne las comunicaciones presentadas, y revisadas posteriormente, durante el simposio del mismo nombre que tuvo lugar entre el 2 y 3 de noviembre de 2012, con el generoso apoyo del College of Arts and Sciences de Ohio State University. En la sección poesía/performance se presentan una serie de textos poéticos de Luis Bravo, poeta-performer y crítico literario, en dos versiones. Los poemas originales van seguidos de los libretos de su puesta en voz, así como de la grabación de su performance. Finalmente, la sección cultura visual, a cargo de la crítica de arte Andrea Giunta, nos introduce al mundo creativo de la directora cinematográfica Narcisa Hirsch donde vida y obra se entrecruzan constantemente. Estas dos últimas secciones, que pretendemos mantener permanentes en nuestra revista, cumplen el propósito de destacar y diseminar la obra creativa de artistas contemporáneos latinoamericanos.

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Al convocar el simposio “Los estudios culturales latinoamericanos en el siglo XXI” nos interesaba que los participantes reflexionaran sobre sus propias prácticas luego de las crisis del campo en el seno de la academia estadounidense a comienzos del siglo XXI, para luego, en conjunto, intentar hacer un balance y, de ser posible, trazar las perspectivas del campo, que en América Latina, ha seguido una trayectoria totalmente distinta, sobre la cual convocaremos a reflexionar en próximos números. Las interrogantes que circulamos como punto de partida fueron las siguientes: ¿Cuál es el estado actual de los estudios culturales latinoamericanos? ¿Cómo han evolucionado después de su formidable expansión durante los años 1990 y de la subsecuente crisis al comienzo del nuevo siglo? ¿Cuáles son las aproximaciones teóricas y las estrategias críticas que han emergido en la última década? ¿Cuál es su situación en el campo intelectual global? ¿Cuál es su estado en la academia estadounidense? ¿Cuál es su posición en relación con la globalización cultural, política y económica? ¿Qué depara el futuro? ¿Qué hacer?

Evidentemente, la práctica de los estudios culturales latinoamericanos en la academia estadounidense hoy en día está doblemente sobre-determinada: por un lado, las líneas, tendencias y perspectivas que predominaron en la última parte del siglo pasado –como la hibridez, los estudios transnacionales, el subalternismo, la deconstrucción, el postcolonialismo, el multiculturalismo y la globalización– siguen influyendo y participando de los debates, aunque no ya con el mismo vigor crítico y heurístico de entonces (siempre con un claro predominio de las disciplinas humanísticas, ya que las ciencias sociales siguen estando ausentes de la escena). Por otro lado, los vertiginosos cambios registrados en la realidad material, tanto mundial como latinoamericana, a consecuencia de las crisis del capitalismo global, instauran nuevas necesidades, promueven nuevas agendas y generan nuevas polémicas y ejes temáticos. ¿Quién puede desconocer la crisis del modelo neoliberal –al menos en sus aristas más agudas y debida en gran medida a las luchas de resistencia popular–, lo que ha llevado a algunos a celebrar el despropósito de que habríamos entrado a una fase post-neoliberal? ¿Quién puede sustraerse a la importancia histórica que tiene el protagonismo político adquirido por los movimientos sociales e indígenas, particularmente notable en la zona andina? ¿Cómo no verse afectado por la emergencia a lo largo y ancho del continente de variopintos gobiernos de izquierda –la así llamada “marea rosada”– cuyo radicalismo retórico no siempre condice con el pragmatismo de su gestión? ¿Cómo permanecer indiferente ante la extensión y profundización de un modelo de desarrollo de índole extractivo, exportador y consumista que destruye los ecosistemas y reproduce los patrones más antiguos de la colonialidad? ¿Cómo enfrentar críticamente el desborde aparentemente incontenible del tráfico de personas, las olas de feminicidio y las estructuras y redes de un narco-estado paralelo?

Si hace apenas pocos años nos preguntábamos qué sucedería con los estudios culturales latinoamericanos después de la crisis crítico-teórica del cambio de siglo, hoy en día se puede observar en América Latina una revitalización no sólo académica e institucional, sino también intelectual del campo. En “Posiciones y polémicas”, una de las tres introducciones del Latin American Cultural Studies Reader que publicara Duke University en 2004, Abril Trigo destacaba el claro predominio, después de arduas luchas, del postcolonialismo latinoamericano. Hoy esta observación sigue siendo válida, aunque también es cierto que las distintas corrientes actuales son sobrevivientes de aquellos debates y están en constante proceso de transformación. Algunas de ellas debido a la autocrítica (como lo demuestra el caso de Beverley específicamente), otras buscando su propia interrupción (Moreiras).

Lo interesante de enfatizar en todo caso sería cómo el postcolonialismo latinoamericano, al difundirse en América Latina y en Estados Unidos, se fue transfigurando en diversas tendencias de acuerdo a los contextos de intervención, siempre dejando en evidencia que lo que subyace a esta posición discursiva es la materialidad social de América Latina en relación a los efectos de la globalización: la persistencia de la colonialidad. En otras palabras, la contracara de esta supremacía del postcolonialismo, tanto en la academia estadounidense como en el mundo globalizado, se halla no sólo en la emergencia de los movimientos sociales e indígenas en muchos países de América Latina y, sobre todo, en la constancia de sus demandas por una sociedad intercultural, sino también en la irrupción insoslayable de los migrantes latinoamericanos al interior de los países centrales, muchos de ellos antiguas metrópolis. De aquí la importancia de dar lugar a los estudios latinos en las conversaciones de nuestro campo; una tarea vigente y necesaria (ver Aldama).

La productividad del simposio, y consecuentemente del presente número de alter/nativas, es verificar cómo las nuevas realidades, problemáticas y temas se expresan a través de desplazamientos y mutaciones críticas de las tendencias anteriormente mencionadas. Es interesante constatar que, aún cuando muchos practicantes siguen sosteniendo que los estudios culturales latinoamericanos ya no conforman una plataforma confiable para la intervención crítica, siguen rearticulando sus propias posiciones, aunque críticamente, dentro de los mismos parámetros que parecieran declarar obsoletos. Esto se puede observar, específicamente, en John Beverley, Ileana Rodríguez, Alberto Moreiras y Javier Sanjinés, quiénes formaron parte en distintos momentos del grupo de estudios subalternos latinoamericanos, aunque no todos hayan sido miembros fundadores. Si bien Rodríguez y Moreiras insisten en la ventaja epistemológica y hermenéutica del subalternismo y el concepto de subalterno (específicamente en el privilegio ético-político y crítico de los discursos postmodernos, ya sea en la rearticulación de la violencia/masculinidad/poder para la primera, o en sus reflexiones a partir de la posthegemonía para el segundo), Beverley se declara post-subalternista, en la medida en que realza la necesidad de analizar críticamente las posibilidades de uso de las estructuras de poder, especialmente del estado, y Sanjinés prefiere decantarse por la productividad descolonizadora y descentrada del cuestionamiento a las modernidades periféricas occidentales a través del ensayo –género tradicional, aunque transgresor– en tanto práctica del pensamiento crítico.

El cuestionamiento de los “horizontes de expectativas” (Sanjinés) tanto como la búsqueda de “lo sublime” (Beverley) o “la interrupción de la promesa” (Moreiras) se postulan como desafíos para pensar el futuro del campo. Para Rodríguez, el escribir “desde” y “en” América latina sigue siendo decisivo, pues todavía hoy los intelectuales latinoamericanos sienten que sus enunciaciones teóricas son discriminadas a partir de su localización geopolítica. McClennen acepta esta situación y, por ello, indaga en la ética de la cultura, buscando así reformular los términos de los debates sobre identidades, derechos culturales y políticas de reconocimiento y redistribución. Fernández L´Hoeste, reflexionando sobre su excéntrica experiencia en Corea, enfatiza la necesidad práctica y pedagógica del trabajo de campo concreto y material para pensar una salida posible a la supremacía del capitalismo. Por último, y a pesar de las limitaciones romantizadas sobre las culturas indígenas en las que muchas veces se cae al escribir desde afuera de ellas, quisiéramos mencionar que ninguno de los dos trabajos aquí presentados, ni el de Arias ni el de Avelar, adolecen de esto. Arias recaba la fertilidad epistémica decolonial de la producción novelística (literaria) indígena centroamericana escrita en múltiples lenguas, incluso en el mismo idioma del colonizador, el español. Avelar, con una escritura clara y concisa, destaca la urgencia en mutar, tomando como modelo las epistemologías amazónicas, nuestros parámetros perceptivo-cognitivos con el fin de proteger y respetar la naturaleza y el medioambiente, sin los cuales no habrá vida posible.

Para finalizar, quisiera insistir una vez más en el carácter colectivo de este proyecto, cuyo objetivo es proveer un espacio para que voces heterogéneas, no sólo diversas sino también desiguales –en términos de relaciones de poder–, logren comunicarse.  Nuestras convocatorias serán publicadas en la última sección de cada número de la revista. Sin embargo, también circularán llamados a través de diversos editores específicos, diferentes organizaciones, listas de congresos y en forma oral. Invitamos a todos los que estén interesados a compartir las noticias y participar a través de este foro latinoamericano.